Chicorepiquepiano

Salió candombe. Uno agarró el chico, otro el piano y ese que se hacía el tímido el repique (por supuesto, ese la rompe). De a poco empezó a sonar. Para que suene bien hay que estar en sintonía, el piano tiene que sonar y repicar, el que toca el piano tiene que ir para adelante, que no le importe nada, tiene que sonar y bancar los trapos del chico y el repique. El repique juguetea, es el 10. Dejalo hacer lo que quiera si total nos divertimos todos, hay que dejarlo jugar. El chico puede jugar pero es el tractorcito, va y va, sabe que tiene que sonar fuerte,  se tiene que notar cuando esa mano ensangrentada suene, porque la mano es la mano y marca.  El candombe es sentimiento, es tocar porque se siente, no es tocar por tocar. El fútbol y el candombe no están alejados, el fútbol es sentimiento, jugas por amor, el que no quiere jugar mejor que ni vaya. Para que los tambores suenen y salga una linda cuerda (mixtura entre chico, repique y piano) hay que hablar el mismo idioma, cada uno tiene su rol es verdad, pero el objetivo es el mismo, es común, que suene bien. Para que el fútbol salga hay que estar alineado, hablar el mismo idioma, cada uno tiene su rol pero el objetivo tiene que ser común. Tenemos objetivos individuales sí, claro, pero no pueden afectar el común, lo tienen que agrandar. Si vos sos defensa tenes que estar en sintonía con tu línea de 4 y el golero (para empezar), si sos mediocampista no podes hablar en inglés cuándo todos hablan en español. Si sos delantero y el 9 las corre todas te tiene que correr algo por adentro. Dentro del equipo están los roles, si el 10 se manda una fuera de libreto, bienvenida porque el resto de la cuerda le sigue el ritmo. El fútbol es eso, si no, que uno toque candombe y otro plena, aunque se pueden tocar ambas por separado, hay que saber que se va a tocar. Para tocar candombe es con sentimiento, para jugar al fútbol también. Que suene fuerte esa cuerda en el próximo partido que me vinieron ganas de bailar.

 

Martín Monroy