Día de partido

El cambio de horario cuesta, aclimatarte te lleva unos días. Cambiar es un proceso, dejar ir, abrir las puertas a nuevos momentos. Podes cambiar de cuadro, de ciudad, de país y hasta de continente pero nunca va a cambiar lo que sentís el día de partido. Por estos lados ya es de tarde, calurosa y sonriente tarde de verano, en una isla que me cautiva día a día. En mi país, ese que ahora me queda lejos en el mapa pero siempre lo tengo cerca y presente en mi corazón, empieza a despertar la mañana, es sábado y cuesta salir de la cama para la mayoría, menos para nosotros, los futboleros. Los fines de semana hay partido, hay fiesta. Cuándo todos tienen libre nosotros nos aprontamos para jugar. En la divisional b de mi querido fútbol uruguayo el sábado se juega y si es de mañana hay televisado (se televisa sólo 1 partido, el resto…bien, gracias). El reloj me dice son las 15 hs y estoy por descansar, en la tardecita se viene el debut, aunque sea amistoso las sensaciones se pasean por el cuerpo. Allá son las 10 de la mañana y en breve empiezan a jugar mis amigos y cuándo juegan mis amigos tengo que estar, no importa la forma. Me toca escuchar el partido, escuchar el partido por computadora es raro. Me acuerdo de mi padre y su radio pegada al oído, con esa antena bien arriba y hay algo que no me cierra (una más de este mundo actual). Con apretar una tecla empiezo a vivir el partido. El partido pasa, vivirlo a la distancia es diferente. El decano (Albion, el club más antiguo de Uruguay) gana, para mi gana mucho más que 3 puntos. Se hace la tardecita y me apronto el mate para ir a la cancha (el mate tiene que estar siempre), el bolso está pronto hace rato, el corazón y la cabeza también. La ansiedad es difícil de llevar, parece una valija llena de ropa. El día de partido es especial, por más que sea amistoso es diferente, la remera es distinta, hay más gente de lo habitual, caras nuevas que te miran y muchas ganas (a veces demasiadas). Los equipos salimos a la cancha, la adrenalina crece, el juez decide que arranca. El partido transcurre, el partido pasa, el partido termina. El día de partido nunca es un día más, a veces vale 3 puntos y otras mucho más. No importa el lugar en el mapa ni la hora que sea, siempre esperamos llegue el día de partido.

 

Martín Monroy