Tercer tiempo

Todos los grupos son diferentes, la cuestión es conocerse. Conocerse lleva un tiempo, vivimos las cosas a nuestra manera, tenemos diferentes gustos, costumbres y hasta idiomas pero hay algo en común, un mismo sentimiento, amamos la pelota. Algunos lo sabemos mejor que otros pero todos sentimos algo por ella. Conformar un grupo no es sencillo, es todo un arte. Asumir roles para que la cuestión empiece a andar. Los entrenamientos los vivimos cada uno a nuestra manera, a algunos nos gusta llegar temprano, otros sobre la hora. Todos sabemos la sensación que pasa por el cuerpo después de un buen entrenamiento, poder disfrutar cada minuto es una virtud. Muchos entrenan y se van (no entiendo el apuro) para otros existe una cuestión que es casi tan importante cómo el entrenamiento en la cancha, en Uruguay lo llamamos tercer tiempo. Conocer una persona sólo con el horario de entrenamiento es difícil, seguramente conozcamos un compañero, un deportista, un futbolista pero la persona, difícil. Eso es lo que nos da el tercer tiempo y eso nos deja el fútbol, las personas. Logramos entenderlo con los años. En el tercer tiempo no hay árbitros, no es en la cancha (nuestro lugar), difícil esté el cuerpo técnico (a veces es buena su presencia), generalmente no hay límite de hora, aunque para algunos siempre hay horarios. El tercer tiempo es sin condiciones, un momento en que se habla de fútbol, claro (siempre hablamos de fútbol), pero no se habla si lo mejor es jugar con 3 o 4 en el medio. Se habla y no por whats app ni por instagram, lo importante es que se habla y mucho. En todos lados es diferente. Diferentes lugares, diferentes comidas, diferente música, diferente charla pero hay un sentimiento común, la pelota. Somos personas (aunque algunos se olviden) que queremos la pelota, nos llaman futbolistas y nos gusta pero antes que todo somos personas.Tenemos sentimientos, nos cuestionamos, amamos, extrañamos, disfrutamos, sufrimos, crecemos. En el tercer tiempo nos acordamos que el fútbol es la excusa y que la pelota tiene que rodar siempre, no importa la cancha. En el tercer tiempo el futbolista va al banco y la persona va de titular.                

 

Martín Monroy