El fútbol es la excusa

Todos escuchamos alguna vez determinadas palabras que nos quedan marcadas, esas que nos acordamos por mucho tiempo, sin saber el motivo, nos quedan. En una de esas charlas de fútbol con amigos, esas que no pueden faltar (al final siempre terminamos hablando de fútbol), surgieron cinco palabras, el fútbol es la excusa. Me costó entenderlas, me quedé pensando, ¿excusa de qué? Al principio fueron palabras sueltas, sólo al principio. Pasó el tiempo y empecé a entender. El fútbol es la excusa, es la excusa para ir a un lugar, es la excusa para ponerte una camiseta, es la excusa para compartir con desconocidos que en cuestión de minutos empiezan a ser conocidos. El fútbol es la excusa para vivir momentos adentro y afuera de una cancha, momentos que seguramente la memoria los deje bien guardados, esa memoria que no es extraíble. Es la excusa para recordar, es la excusa para aprender nombres nuevos, tanto de compañeros, cuadros cómo de estadios. Es la excusa para no olvidarte nunca de determinados olores, es la excusa para aprender a disfrutar esos gritos creativos que te sacan una sonrisa en pleno partido. El fútbol es la excusa para crecer y no de altura. Los seres humanos muy pocas veces nos cuestionamos, muy pocas veces razonamos. Cuándo logramos detenernos y pensar, hay que disfrutar, esos minutos son magia, por un momento nos ponemos la 10 en la vida (esa que llevan los distintos) y que nunca me atrevería a usar. El fútbol es la excusa para ir por muchos lugares, cada lugar tiene su toque especial. Vas conociendo gente que te va dejando cosas, los oídos escuchan otros acentos, otros idiomas y la pasan bien. Los ojos se llenan de fotos mentales, fotos que no publicamos en ningún lado y nos quedan para siempre. El fútbol nos lleva y nosotros vamos, vamos sólo porque está ella, la pelota. La pelota es el motivo, el fútbol es la excusa. La pelota nos hace privilegiados, por algo la queremos tanto. Hoy más que nunca entiendo que el fútbol es la excusa.

 

Martín Monroy