¿Estamos preparados?

Por Martín Monroy

No importa el ámbito, siempre o casi siempre, se habla de la preparación, a nivel profesional es importante preparase bien para las exigencias, o eso se suele decir, sea el rubro que sea, en el fútbol, no sé hasta qué punto estamos preparados. Llega el día que te dicen jugas, toca jugar en el primer equipo de tu club, llegaste, jugas, te toca entrar, hay que rendir, es tu oportunidad, tenes que estar preparado para ese momento, la pregunta es, ¿estamos realmente preparados?, ¿estamos preparados para asumir presiones internas y externas?, ¿estamos preparados para las frustraciones?, ¿estamos preparados para los golpes que nos pueden dar las lesiones? El fútbol suele ser muy cruel, en esos casos, no lo vas a ver por la televisión, no te lo van a contar en ningún medio de comunicación, seguramente no sea una noticia que a todos nos gustaría saber, o en realidad sí, parece que nos dominan los pensamientos, me gustaría algún día saber quién los domina. Los momentos hay que vivirlos, saber de qué tratan y aprender, las presiones las tenemos que sentir a flor de piel, podemos hablar pero necesitamos vivir, necesitamos que nuestro corazón se acelere al punto de querer salir del cuerpo, sentir la piel erizada sin motivo, o con varios motivos en realidad, las piernas dormidas y a la vez ansiosas, esperando, vivir segundos dentro del campo de juego, segundos que pasan demasiado rápido, a veces no los disfrutamos realmente. En el fútbol, como en todo deporte de contacto, las lesiones están, el cuerpo humano habla y mucho, a veces sabemos escucharlo, otras no, no sabemos o no queremos escuchar, ahí está el error. Las lesiones, son tan usuales en los partidos como los goles, la diferencia está en que los goles salen en primera plana y llenos de elogios, las lesiones seguramente salgan por la puerta de atrás, muchos no las ven y los que las ven, a veces miran para el costado, otros simplemente no quieren mirar. Las lesiones, sin importar cuales sean, son complejas, te imposibilitan de hacer lo que más te gusta, jugar, entrenar, vivir con normalidad, eso es de las peores sensaciones para un deportista, a veces no valoramos los momentos, entrar a un campo de juego y competir es una sensación gratificante, sencilla, cuando falta, la valoras, ahí es cuando te das cuenta que es realmente el fútbol. Los futbolistas no estamos preparados para las presiones en exceso, no tenemos las armas, por suerte hoy en día, en algunos lugares están empezando a aparecer, las lesiones nos agarran desprevenidos, somos ignorantes de su proceso hasta que pasan, nos preparan para competir y ganar, conviene ganar, pero no nos preparan para las frustraciones, un sentimiento tan común como caminar o pegarle al balón, a medida que pasa la vida profesional aprendemos a vivir con ellas, pero es un duelo personal, desafío personal, el fútbol no sólo es saber quién gana y quién hizo los goles, el fútbol es mucho más, es arte, son sentimientos enfrentados, duelos personales, diferentes realidades inmersas en un rectángulo perfecto, ese rectángulo nos hizo aprender las figuras geométricas. Hay que naturalizar el juego, saber convivir con las situaciones y entender, que desde chicos, cuando pateamos nuestro primer balón, el fútbol se vuelve mucho más que un partido ganado o perdido. Saber que las lesiones duelen, el físico lo siente pero la cabeza y el corazón son los más afectados. El fútbol sigue, la vida sigue, hay que naturalizar, en los medios no te lo van a contar pero los jugadores no nacimos sabiendo, vivimos y aprendemos, hay que ponerse a pensar si realmente estamos preparados.