Dar de nuevo

Por Martín Monroy

Disfrutar el camino, fácil decirlo, no tanto hacerlo. Somos varios los que pretendemos el mismo resultado, no estamos preparados para disfrutar, nadie nos dijo que lo más importante era el camino a recorrer, parece vivimos sólo de resultados, los resultados son circunstanciales, depende lo que hagamos en el camino, después no depende de nosotros. Para recorrer ese camino muchas veces dependemos de una llamada, de un mensaje, es raro que en este mundo lleno de medios para comunicar, a veces haya personas que no te encuentran, o será simplemente, no te buscan. Hablamos de fútbol, cuándo empieza el año, todos los equipos se preparan para empezar una nueva temporada, un nuevo año, parece todo es nuevo y casi siempre la memoria falla, el año que pasó ya pasó, esas personas que tienen ese mal llamado poder, se reinician. Todos los planteles realizan su preparación, pretemporada, algunos hasta viajan y visitan hoteles de lujo, vienen jugadores de acá y de allá, hasta traen técnicos de otros lugares, habiendo tantos acá adentro, por momentos no entendemos mucho, para no decir nada, después nos dicen que no hay plata en nuestro fútbol, los presupuestos se agrandan más que los egos. Es muy difícil que en este mundo del fútbol ya sepamos de antemano cuándo, dónde y a qué hora nos tenemos que presentar para hacer lo que más nos gusta, jugar al fútbol, entrenar, trabajar, no somos trabajadores normales, no es todo tan fácil y simple como parece, tenemos más incertidumbres que el clima, una o dos veces por año, dependiendo de nuestro contrato, todo nos cambia con un simple y a la vez complejo llamado, ese llamado muchas veces no llega. Supongamos llega, supongamos empieza bien el año, nos quieren tener en cuenta, un nuevo año de trabajo, nuevos objetivos, en realidad de nuevo no hay nada, todavía no firmamos contrato, hay intenciones, faltan hechos y seguimos en la incertidumbre, eso es el fútbol, ese que amamos y necesitamos siempre en nuestras vidas, más momentos de incertidumbre e inseguridad que los otros, más momentos amargos que dulces, después nos juzgan por resultados, por momentos, por situaciones, por jugadas, la empatía nunca forma parte de la convocatoria, por suerte sabemos levantarnos después de caer, y no sólo cuando nos hacen alguna falta, somos integrantes de un mazo de cartas, que una o dos veces por año se baraja, y siempre que se baraja, se da nuevo.