Anónimo

Por Martín Monroy

Los tiempos cambian aunque algunas cosas se mantienen igual. Ahora son tiempos tecnológicos, con muchas redes que enredan, supuestamente son para dar información aunque lo que se comparte es la desinformación, tiempos en que los títulos valen más que los contenidos de las noticias, la inmediatez parece tener premio, al análisis verdadero le toca no estar convocado. Destruir es más sencillo que construir, hoy nos ocultamos en nombres de usuarios, a veces falsos, fotos de perfil que ponemos sin estar perfilados, somos idóneos en todo tipo de temas, tenemos todo al alcance, un celular o una computadora, dedos para escribir y publicar, a veces nos falta mente para pensar. Tenemos derecho de cuestionar, hablar, decir, hacer, deshacer, aunque nos olvidemos que por allá o por acá, del otro lado, hay una persona. Existen hasta programas creados para destruir, es lo que vende y hay que vender, bienvenido al mundo actual, el fútbol ya no es el mismo, se habla más de un par de zapatos que de un pase filtrado a la espalda de los volantes centrales. En las derrotas se busca destruir al derrotado y agrandar al triunfador de turno, siempre dejando de lado el análisis. Los partidos duran noventa minutos más los descuentos, están llenos de situaciones pero viendo cinco minutos o menos ya podemos publicar algo. Opinamos de otras profesiones sin tener estudios, conocimientos, ni experiencias. Opinar sobre fútbol es deporte nacional e internacional, sepamos o no parar la pelota y hacer un cambio de frente, hablamos de alguien que hace más goles que todos, cuando le podemos pegar, le pegamos y no hay rival que nos agarre, hasta somos críticos de moda. Autocrítica es una palabra que desapareció del plantel, respeto se fue corriendo porque perdía el bondi, empatía parece quedó colgada del travesaño, ni que hablar de humildad que se perdió antes de llegar. Por suerte el fútbol sigue teniendo momentos épicos, jugadores a los cuales hay que disfrutar cada minuto, cuando falten los vamos a extrañar. La pelota va a seguir rodando aunque le pongan chip, eso con el tiempo no va a cambiar y ya es suficiente motivo.

 

Autor Diego Bonilla